Fin de semana atípico, terremoto en Japón y alerta de tsunamis en nuestras  costas, nos advierten que nos alejemos del mar y por eso decidimos ir a  caminar a la montaña. Nuevamente nuestro destino será la famosa laguna  Rapagna pero no por su habitual ruta, sino por la más larga y a mi gusto,  la más hermosa en época de lluvias. A finales del mes de enero el huayco  que bloqueó la carretera central a la altura de la entrada del túnel Rio Blanco perjudicó nuestro primer intento este 2011 y como somos tercos, decidimos intentarlo nuevamente.

Ya había realizado dicha ruta el 20 de febrero con mi enamorada, solo los  dos y fue como si la naturaleza nos concediera su gracia y nos permitió gozar de un excelente clima en la que se supone es la peor época para ir a visitar la laguna. Lo cierto es que animado por el buen clima que hubo los días previos a la salida nos dirigimos nuevamente a San Mateo para tentar dicha ruta, esta vez acompañado de un buen número de entusiastas y buenos caminantes que aceptaban el desafío al clima y la altura para tentar completar la ruta hasta Rapagna.

Foto grupal al inicio de la ruta

Foto grupal al inicio de la ruta

Llegamos a San Mateo pasado las 8 de la noche y apenas bajados de la combi empezó una lluvia ligera que no auguraba buenas nuevas para nuestra ruta del domingo. Nos acomodamos en el hospedaje y salimos a comer algo caliente. Conversando amenamente y dando las últimas instrucciones para la caminata regresamos al hospedaje no sin antes abastecernos en las bodegas del lugar. Mientras el resto del grupo descansaba iba coordinando los últimos detalles para que los que faltaban llegar no tuvieran problemas en su arribo.

Fui a las Américas un rato y me encontré con la gente de Aire Puro que se iba a Ticlio al día siguiente. En el Hostal San Mateo también había presencia de gente trekkera, tal parece que el efecto tsunami propició que buena mancha montañera se viniera a San Mateo. Curioso, nos vemos más veces en las rutas que estando en Lima. Pasado la medianoche había que ir a dormir, ya que había que levantarse muy temprano el domingo.

A 4800 metros

A 4800 metros

Dieron las 5 de la mañana y las alarmas sonaron, a levantarse y prepararse para nuestro destino. Salimos a tomar nuestro desayuno mientras esperábamos que llegarán los colectivos que nos llevarían a Rio Blanco. La mañana no lucía como la hubiese querido, San Mateo estaba tapado por las nubes y eso no era un buen síntoma, sin embargo habría que tener esperanza que conforme transcurrieran las horas se despejaría.

Llegamos al punto de partida y la neblina estaba presente aún. Ni modo, a caminar, una foto grupal antes de empezar y a subir por la zigzagueante  trocha carrozable, felizmente no se sentía mucho frio y estuvimos a la altura de la estancia de Don Bernabé poco antes de las 7.30 de la mañana, primer descanso oficial del grupo y a intentar cumplir con el horario de la ruta ya que para realizarla es necesario ser estricto con los tiempos si es que no se quiere tener problemas para llegar a la laguna.

Nos adentramos a la quebrada Atacra y continuamos nuestro ascenso ganando altura rápidamente para luego ir por la izquierda de la quebrada hacia las casitas de Atacra. Eran casi las 9 de la mañana cuando llegamos y tomamos nuestro tercer descanso, aquí conversamos un rato con Don Jacinto Gutiérrez, un lugareño que nos decía que muy poca gente frecuenta ese lugar, que antes había más presencia montañera y al parecer habían algunos “caseritos” de la ruta que dejaron de ir.

El sol se podía distinguir sobre nuestras cabezas pero las nubes caprichosamente le ganaban la batalla, al menos veíamos que conforme avanzábamos las nubes se iban despejando lo que nos permitía abrigar una leve esperanza de poder tener una buena ruta que hasta el momento no la teníamos. Continuamos nuestro camino y se venía la primera subida fuerte, una pared de roca de unos 100 metros de alto, aquí la gente se tomó su tiempo y avanzó con decisión para situarnos ya sobre los 4570 metros de altura y el Shira se encontraba tapado por las nubes.

Foto grupal en Rapagna

Foto grupal en Rapagna

Felizmente estás se disiparon un poco y nos dejaron ver buena parte de su glaciar, aparentemente en los últimos días había estado nevando por este lugar ya que se pudo apreciar bastante hielo en el camino. Ya no faltaba mucho para terminar la subida, la última parte es sólo ladear el cerro hasta un corral a 4780 metros, desde aquí la vista del lugar es simplemente espectacular. La  sensación de estar rodeado de nevados es impresionante. las nubes por cierto no nos dejaban verlos en su totalidad pero al menos teníamos una buena vista de ellos.

Ahora solo faltaba bajar hacia la laguna. Ibamos muy bien de tiempo pero no contamos que iríamos pésimos de clima al intentar llegar al mirador de la ruta, ya que vimos como una nueba bastante densa venía hacia nosotros lo cual no era nada bueno ya que significaba visibilidad cero y por conseguiente Rapagna no estaría a nuestra vista. En todas mis incursiones por estos lares no me había topado con situació similar, si bien he caminado por aquí desde tempranas horas de la mañana y hasta de noche caminar en niebla era un nuevo reto para mí.

Esta vez había que dirigir a un grupo numeroso que no sabía la ruta y que depositaban toda su confianza en mi orientación y conocimiento del lugar. Felizmente como he realizado la ruta en varias oportunidades no me fue tan difícil encontrar el camino correcto salvo un par de ligeros errores que fueron corregidos oportunamente. Llegamos a Rapagna cerca de las 11.45 de la mañana, así que teníamos suficiente tiempo para bajar y llegar al otro lado, solo que había que hacerlo con cuidado.

Nos tomamos un poco de tiempo pero de a pocos fuimos avanzando hasta completar todo el camino y aparecimos en el mirador por donde todos acceden cuando vienen por la ruta normal, alivio para el grupo y ahora si a tomarnos una foto aunque la niebla siga sin dejarnos apreciar el paisaje. La sensación de frio en el lugar era intensa así que había que empezar a bajar, aquí ya el camino se hace más fácil y justo cuando empezábamos el descenso empezó a nevar, no mucho pero se algo que así nomás no se aprecia todos los días.

Luego de continuar el camino en bajada, ya en Ucuscancha me topé con Don Lidio Carlos, lo saludé y le dije que ya ibamos de bajada, se quejó que los demás no le habían dejado nada así que le dejé lo poco que me quedaba, igual en enero y febrero que estuve por ahí le llevé bastantes cosas que le gustan y me dijo que hubó pachamanca por su cumpleaños, será para otro oportunidad. Me despedí no sin antes decirle que ya volvería en otra oportunidad como ya es mi costumbre por sus tierras.

Volvimos a la carretera a las 4 de la tarde, ya nos esperaba uno de los tres colectivos que nos recogerían, de a pocos fueron llegando los demás, justo cuando empezó una persistente lluvia, felizmente esta no nos agarró arriba. Regresamos a San Mateo tranquilos y a continuar nuestro camino hacia Chosica para luego retornar a Lima, con la esperanza de volver a las alturas limeñas y seguir caminando entre nuestras montañas.

Datos a tener en cuenta:
Pasaje desde Ovalo Santa Anita a Chosica S/. 3 soles
Pasaje desde Chosica a San Mateo de Huanchor S/. 5 soles
Colectivo de San Mateo de Huanchor a Rio Blanco S/. 2.5 soles

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