Cuando uno escucha la palabra Chingana, lo primero que se le viene a la mente es un lugar para beber, y si a esto alguien nos dice para ir a de trekking a Chingana, muchos dirían “ese trekking si me gusta”. Pero Chingana no es una taberna sino unas ruinas las cuales se encuentran en las alturas de San Jerónimo de Surco, y si para muchos el camino a Palacala les parece tortuoso y en ocasiones hasta imposible de subir, llegar a Chingana se ha vuelto en un verdadero reto.

Ubicada por sobre los 3400 metros de altura, Chingana se ha ganado el apelativo de ser una ruta solo para valientes, y es que para los que han ido subiendo por Palacala lo han podido leer en una roca al lado del camino. Esta ruta la había realziado hace ya año y medio atrás, pero en esta ocasión quería hacer la otra ruta que empieza por Huanano, a mi gusto más directa y menos cansada que ir por Palacala.

Quisho
Quisho

Salí muy temprano con destino a San Jerónimo de Surco, llegando a dicho lugar cerca de las 7.15am, el cielo se encontraba nublado y esperaba conforme avanzará la mañana se despejara un poco para que me permita ver el posible camino ya que era la primera vez que subía por esa ruta. Me aliste rápido y previo pago de S/.2 soles en la caseta de información turística emprendí mi camino hacia Chingana.

Como primer punto de referencia se llega al mirador de la cruz de Quisho, desde aquí se debe tomar el camino de la derecha y no el de la izquierda que lleva a la cascada Tumbapaccha, el camino continua una zigzagueante subida hasta llegar a un reservorio de agua el cual se encuentra a unos 2400 metros de altura, una vez superado este tramo se continua subiendo por un camino bien marcado hasta llegar a Quisho, el cual se encuentra a una altura de 2700 metros aprox.,al llegar aquí eran ya casi las 9 de la mañana y la niebla se mantenía espesa y no me permitía ver casi nada.

Ruinas de Chingana

Ruinas de Chingana

Mis problemas empezaban desde aquí puesto que debido a las lluvias en esta época la maleza crece y el camino que lleva a Trompeteros apenas y se podía distinguir, así que tuve que subir algo más despacio y concentrado en no perder el camino que me debería llevar a mi siguiente destino. Debido a la humedad del lugar y la abundante vegetación mi pantalón y mis botas se mojaron bastante. No podía detenerme sino hasta llegar a Trompeteros, así que confiado aún en que estaba en el camino correcto seguí subiendo en zigzag por la montaña.

Cerca de las 9.50am llegué a Trompeteros, a pesar de la poca visibilidad felizmente logré llegar a este punto y cada vez estaba más cerca de empalmar con el camino que me llevaría a las ruinas de Chingana. Desde aquí solo hay que subir un poco más por un camino marcado hasta una parte plana donde podrán ver unos postes con cables que les servir´na como referencia. Desde aquí solo deben seguir el camino que va a la izquierda, un caminito angosto pero definido que tras unos 15 minutos nos dejará en el camino principal hacia las ruinas.

Desde aquí solo debemos seguir el camino que se adentra en la quebrada y empezar a subir el último tramo en zigzag, en esta época todo esta verde pero aquella primera vez que fui la última parte era pura tierra. Lo cierto es que el camino te lleva hasta unas pequeñas ruinas deterioradas donde es probable encuentras algunas cabras y uno que otro poco amistoso perrito. El camino en esta parte está bien marcado y nos lleva directo a las ruinas, pasando por una estancia donde vive un señor de edad avanzada justo frente a las ruinas.

Miro la hora y son las 11.22 de la mañana, nada mal a pesar de no conocer la ruta y los problemas presentados por la niebla que hicieron mi andar un tanto más lento para no confundir el camino. Felizmente en las ruinas no había neblina, pero si podía apreciar más abajo un gran colchón de nubes. Aproveché para tomar algunas fotos, descansar y comer algo. Pero el buen tiempo arriba duró apenas algunos minutos y veía como las nubes subían para taparlo todo nuevamente.

Cascada Palakala

Cascada Palakala

Me apresuré para emprender el camino de regreso, que por cierto ya desde las ruinas me era familiar, y pues debía bajar esta vez pasando por la cascada Palakala. Aunque lo único que no me gusta de esta ruta es la excesiva cantidad de piedras durante el camino de bajada que hace lento mi andar y no me permite correr para ganar tiempo. Llegué a Palakala después de casi hora y media. Aproveché para mojarme la cabeza y las manos y llenar mi botella de agua.

Unas fotos de la cascada y a seguir bajando, esta vez con destino a Surco, la niebla en el lugar era considerable pero la ruta es conocida así que es imposible perderse. Felizmente no llovió en todo el día y eso en algo ayudó tamibén durante la ruta. Llegué a Surco casi a las 3 de la tarde y con las mismas abordé una coaster que venía de Matucana en dirección a Chosica y luego a Lima. Un tanto cansado por la exigente ruta pero contento por haberla completado a pesar de la espesa neblina, felizmente mi sentido de orientación no me falla.

Datos a tener en cuenta:
Pasaje desde Ovalo Santa Anita a Chosica S/. 3.0 soles
Pasaje desde Chosica a San Jerónimo de Surco S/. 3.5 soles

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